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El Mundo Según JuanCPovE

sábado, marzo 24, 2012

Un cuento de perros, llaves, materos y de lo tonto que soy. :P

2012-03-11 15.48.46 Y tenía un buen tiempo sin comentar una historia personal en mi blog pero aunque parezca un poco simple o tal vez tonta, igual me parece meritorio que la comparta por aquí, no tanto por mí (que yo soy el tonto) sino por los protagonistas caninos de la misma.

Todos los santos días tengo la costumbre de sacar a pasear a mi perro Oliver en las mañanas para que resuelva sus asuntos fisiológicos. Los fines de semana también lo hago en las tardes. Durante el recorrido del paseo en el patio de una casa hay tres perritos que son “semi-criollos” (fruto de aventuras Chow-Chow/Nacionales) y que siempre saludo tocándoles la cabecita por la reja e incluso mi mamá cada vez que puede les deja algo de comida. Oliver también los saluda con un respectivo roce de narices acompañado de una movida de cola.

Pues bien, hace unas semanas cometí la osadía de saludar a los perros teniendo las llaves de mi casa en la mano, durante la caricia las llaves se me resbalaron y cayeron al suelo entre la reja que separa el patio y la calle. El perrito más grande (el de la izquierda de la foto) llamado “Chino”, fue más rápido que yo y con mucho cuidado tomó las llaves en su hocico, se las llevó y colocó sobre un matero bien adentro del patio totalmente fuera de mi alcance. Después de hacer lo anterior, se devolvió a la reja para seguir moviéndome la colita como si nada hubiese pasado.

Lo peor del cuento viene ahora. La mencionada casa pasa varios días a la semana que los dueños no están allí y por supuesto justo ese día no había nadie más que los 3 perritos, por consiguiente no tenía la más mínima oportunidad de recuperar las llaves inmediatamente. Sin más que hacer, me devolví con Oliver a casa para contarle a mi mamá la situación y resolver qué podíamos hacer. Al rato salimos por ahí a preguntarle a los vecinos tratando de conseguir un teléfono o algo para comunicarnos con los dueños de los perritos pero también con lo reacia que se encuentra la gente debido a la situación de inseguridad que tenemos en el país pues la verdad no logramos conseguir mucho.

Pasó más de una hora desde que comenzó la situación y las llaves aún se veían por allá lejos en el patio guindando en el matero donde “Chino” al parecer guarda sus cosas. En fin, la vida tenía que seguir y como era Sábado había que hacer mercado, correspondía ir al Automercado Plaza que hay en la zona (¡ojo!, el mencionado establecimiento no patrocina esta historia).

Comprando los enseres de la semana mi mamá notó que la señora que ella había visto limpiando el patio de los perritos en otras ocasiones estaba haciendo mercado también en el lugar y comenzamos a contarle mi historia canina de la mañana. Al terminar con la narración, la señora nos cuenta que ella siempre deja sus llaves en aquel matero y que estaba sorprendida que “Chino” se diera cuenta de eso y por el comportamiento que había tenido ante esta circunstancia. La señora nos dijo que del Supermercado se iba hacia otro lado y no a la casa pero compartimos teléfonos para estar en contacto y saber en que momento podía devolverme mis llaves.

Volviendo a casa las llaves aún se apreciaban en el mismo matero y los perritos felices de la vida moviendo sus colas de los más tranquilos. Después de almuerzo, más o menos como a las 2 o 3 de la tarde yo tenía que volver a salir y la dueña de los perritos aún no me llamaba. Cuando pasé nuevamente por el patio ya no vi las llaves en el matero ni tampoco vi a “Chino”, pensé que la señora ya había entrado y las había tomado, pero cual fue mi sorpresa al ver a “Osita” (la perrita que sale a la izquierda de la foto) en una esquina del patio bastante cerca de la reja con las llaves en el piso y con su tradicional movimiento de cola. Sin dudarlo atravesé mi mano por la reja y agarré mis llaves. “Osita” simplemente me vio recuperando mis llaves y acercó su carita para que la acariciara.

No sé si me habrá creído toda la historia, (de hecho queridos lectores no sé si ustedes me la crean) pero llamé a la señora para contarle el desenlace y que no se afanara si al entrar a su casa no veía mis llaves por ningún lugar del patio.

Y Colorín Colorado este cuento se ha acabado.

Nos estamos leyendo…. ¡GUAU! ^_^

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